El Gobierno Vasco impulsa una red en la costa atlántica para combatir el avance de una planta invasora. Fuente: Basque Research

La Dirección de Biodiversidad del Gobierno Vasco se reunió con representantes del Ministerio de Medio Ambiente, medio rural y marino, y de los gobiernos de regiones del arco atlántico, como Galicia, Extremadura y Francia, con los que se ha trabajado específicamente en la creación de una red de colaboración para intercambiar información y realizar un seguimiento de la situación de la Baccharis halimifolia a largo plazo entre las regiones afectadas. Durante la reunión todas las regiones atlánticas representadas describieron las experiencias realizadas para la lucha contra esta planta invasora. En el caso del País Vasco, el Departamento de Medio Ambiente y la sociedad pública Ihobe han presentado un informe en el que se recogen los datos más relevantes de la problemática, los espacios afectados, los impactos generados, las metodologías de eliminación más utilizadas, así como los proyectos más relevantes ejecutados en las áreas afectadas.

En concreto se han detallado las actuaciones que se están llevando a cabo para eliminar esta plaga en más de 300 hectáreas en tres espacios de la Red Natura 2000 de la Comunidad Autónoma del País Vasco, como son el área de Urdaibai, el estuario del río Lea y las marismas de Txingudi, todo gracias al proyecto Life que están desarrollando conjuntamente el citado departamento e Ihobe, con el fin de recuperar los hábitats y especies protegidas por directivas europeas.

Planta invasora

Baccharis halimifolia es un arbusto procedente de la costa sureste de Norteamérica, que se introdujo en Europa como ornamental en el siglo XIX. Gracias a su resistencia a la salinidad y a su tolerancia a las inundaciones, se naturalizó rápidamente y comenzó a expandirse por la costa atlántica europea. Gracias a su gran capacidad de adaptación, rápido crecimiento (30-40 centímetros al año en los primeros años) y la gran cantidad de semillas que genera cada ejemplar femenino adulto, que puede superar el millón y medio de semillas, se ha convertido en una excelente planta invasora, que año a año va aumentando su área de afección.

Las zonas más afectadas son los estuarios y marismas del atlántico, donde sustituye rápidamente a la vegetación autóctona, formada principalmente por carrizales y juncales. El sistema radicular que desarrolla favorece la colmatación de los humedales, incidiendo directamente en la dinámica hídrica de estos ecosistemas. Es decir, transforma el paisaje y disminuye la productividad de los estuarios.

Su impacto se extiende también a las aves, ya que muchas de ellas necesitan tanto de carrizales y juncales, como de zonas encharcadas o semiencharcadas para su alimentación, descanso y reproducción.

Geográficamente, la zona más afectada se concentra en el arco atlántico europeo, desde Bretaña hasta Galicia. Los núcleos más importantes se localizan en los estuarios de Cantabria, País Vasco, Aquitania y Centro Atlántico en Francia, mientras que en las regiones limítrofes la invasión aún está en sus inicios.

Desde finales de la década de los 90 y sobre todo a partir del año 2000 numerosos proyectos dirigidos a minimizar el impacto de esta planta invasora y a detener su expansión se han desarrollado indistintamente en las regiones afectadas. Los resultados han sido diferentes en cada caso, lográndose en muchos casos detener su expansión e incluso recuperar los hábitats afectados.

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